Julio 27, 2008...12:15 pm

Doha, Brasil y Argentina “Un alerta para el MERCOSUR”

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La decisión de Brasil de aceptar “como un todo” la propuesta de acuerdo del director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, para que los países emergentes recorten en promedio un 54 por ciento sus tarifas en la mitad de los productos industriales que importan creó malestar en el gobierno argentino.

“Es cierto, esa decisión [brasileña] crea cierta tensión en el Mercosur”, reconoció ayer el secretario de Comercio, Alfredo Chiaradía, ante un grupo de periodistas. Y si bien no quiso extenderse en público sobre esta divergencia con el principal socio comercial del país, el malestar ganó a la delegación argentina.

Anteayer, antes de que se conociera que Brasil aceptaría una mayor liberalización en su sector industrial, el director de negociaciones internacionales de la Cancillería, Néstor Stancanelli, había dicho a LA NACION que la negociación estaba “perfectamente coordinada” con ese país y que Brasil “representa al Mercosur”. La decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva descolocó a la Argentina.

Pero del lado brasileño, ayer negaron roces. “No hay ningún malestar en el Mercosur. Que seamos vecinos, socios, amigos y hermanos no impide que cada país negocie con su cabeza y según sus necesidades”, dijo el canciller brasileño, Celso Amorim.

Incluso el presidente Lula da Silva se refirió al tema. Desde Portugal, donde realiza una visita oficial, afirmó que Brasil no rompió su solidaridad con sus aliados tradicionales. “Para mí, las divergencias son normales porque envuelven muchos intereses, muchos países y millares de empresarios. Debe haber divergencias”, interpretó.

El canciller Jorge Taiana, por su parte, sólo declaró que “hay visiones diferentes sobre el equilibrio de un acuerdo”. Mientras tanto, consultado por LA NACION, el secretario Chiaradía señaló: “Estamos acostumbrados a este tipo de divergencias; haremos esfuerzos para llegar a posiciones convergentes”.

Ventajas insuficientes

Pese a que la Argentina obtuvo concesiones en las negociaciones que se realizan aquí para la liberalización del comercio mundial, el Gobierno no las consideró suficientes como para aceptar el proyecto de acuerdo presentado por Lamy. Esta reticencia mantiene pendientes de un hilo las arduas negociaciones para tratar de salvar la Ronda de Doha, iniciada hace siete años en la capital de Qatar. Basta que un solo país se oponga para que no salga el acuerdo.

“Cuando comenzamos, nuestro coeficiente de corte de derechos de aduana era de 10 y hemos pasado al 22″, precisó Chiaradía [cuanto más alto es el coeficiente, menor es el corte]. En cuanto a la flexibilidad -es decir, el mecanismo por el cual un país en desarrollo puede proteger porcentajes limitados de sus sectores más sensibles del impacto de una reducción de aranceles- “se partió del 12 por ciento y estamos en 14%”, explicó el jefe de negociadores de la Argentina. Sin embargo, el diplomático volvió a afirmar que esas cifras y, sobre todo, el estado general de las conversaciones “no registra evolución”.

“Continuamos firmes en nuestra solicitud de equilibrar la negociación. Y respetar los principios y los mandatos que se establecieron cuando se inició la Ronda de Doha: el primero busca establecer un trato equitativo entre países desarrollados y en desarrollo; el segundo, que exista un nivel de ambición comparable en acceso a los mercados entre agricultura y bienes industriales [NAMA, en la jerga de la OMC]“, insistió.

“Esto, de acuerdo con los números actuales, no se ha respetado”, afirmó Chiaradía. “Lo que necesitamos es subir la ambición en agricultura, a través de los diferentes ámbitos en materia de subsidios y de acceso a los mercados, y reducir la ambición en NAMA o, por lo menos, hacer una combinación de ambas a fin de reequilibrar los términos de la negociación”, señaló.

Al afirmar que la Unión Europea (UE) está dispuesta a aceptar el proyecto de acuerdo presentado por Lamy, el comisario europeo Peter Mandelson dijo en rueda de prensa que la Argentina es el obstáculo. “La mayoría de los países latinoamericanos acogió al proyecto de acuerdo positivamente. Sólo la Argentina puso una nota de contraste”, admitió el principal negociador europeo. A juicio de Mandelson, “ese potencial acuerdo ofrece importantes oportunidades a la Argentina en el sector agrícola, porque le permitirá una expansión considerable de sus exportaciones. Y no representa ninguna amenaza para el sector industrial.”

“En todo caso, la Argentina está negociando duro. Los argentinos son buenos negociadores”, reconoció. “Han obtenido importantes logros en lo que se refiere a la estructura de sus tarifas y sus flexibilidades”, concluyó.

India y otros miembros del G20 también manifestaron su decepción después de que Brasil aceptara la propuesta de Lamy, un gesto interpretado como una falta de solidaridad hacia los miembros de ese grupo, creado en Cancún, en 2003, formado por grandes potencias agrícolas emergentes, como Sudáfrica, la Argentina e India. “En ciertos aspectos, nos sentimos abandonados”, reconoció un miembro de la delegación india.

Saque cada uno sus propas conclusiones…

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