El día 19/02/2008 será quizás una jornada que jamás olvidaré. Caminaba yo por el tradicional barrio de Recoleta dirigiéndome a la residencia del intelectual y diplomático argentino más prestigioso de nuestra historia contemporánea.
No lo podía creer, aún no acreditaba que siendo tan grande, un ejemplo a seguir por todas las generaciones de investigadores y diplomáticos argentinos, me estaba recibiendo en su propio hogar, con esa humildad que solo tienen los grandes.
No me alcanzan las palabras para describir lo magnifico que se siente tener frente a frente a quien se ha convertido a lo largo de mi vida académica y profesional en el mas grande exponente de excelencia, abnegación, y entrega al servicio de la profesión diplomática.
Estimado Dr A.L. Se que será una tarea ardua y difícil, pero quiero que sepa que mas allá de los resultados que obtenga, buscare siempre seguir su camino, su ejemplo…
¡Muchas Gracias DR. A.L.!