Junio 19, 2007...12:22 pm

“LA AGENDA EXTERIOR del MERCOSUR”

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El año 2006 señaló el cierre de un período de tres años, con escasos o nulos resultados en la ambiciosa agenda externa del Mercosur.

 Se concluyeron acuerdos con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) cuyos resultados empalidecen frente a las posteriores ventajas otorgadas por Perú y Colombia a los Estados Unidos en sus respectivos acuerdos de libre comercio; fueron negociados acuerdos de preferencias fijas con la India y Sudáfrica, que a la fecha no están vigentes y, por último, se les dio carácter multilateral a los convenios de complementación económica que tenían los países del Mercosur con Cuba.

Realmente el único hecho significativo de la agenda externa fue la aceptación del carácter de miembro pleno a Venezuela.

 En este contexto, no resulta difícil explicar la búsqueda uruguaya de posibles acuerdos comerciales bilaterales por fuera del Mercosur en vista a los resultados alcanzados en las negociaciones internacionales del bloque y sumado al hecho de la pérdida de importancia relativa de sus exportaciones a la Argentina y Brasil, que pasaron de representar el 55% en 1998 a sólo el 23% en 2005.

Es evidente que el énfasis brasileño en la negociación multilateral de la Ronda de Doha de la OMC, su liderazgo entre los países del G-20, así como los éxitos logrados en el Mecanismo de Solución de Controversias en sus reclamos de los subsidios a la producción de algodón en EE.UU. y a la exportación de azúcar de remolacha de la Unión Europea (UE) marcaron la impronta de la agenda externa del bloque, que fue virando hacia la búsqueda de una mayor relación con países emergentes Sur-Sur, pero sin resultados concretos a pesar de varios acuerdos marco firmados con Marruecos, Egipto, Israel, Paquistán, y la Cuenca del Golfo, más acercamientos para futuros acuerdos de libre comercio con Panamá, República Dominicana y los países integrantes del Mercado Común Centroamericano. Pero, paradójicamente, a pesar de esta orientación, el comercio de la región ha seguido creciendo con EE.UU., México y China, y se mantiene estable en un nivel elevado con la UE, indicando esta realidad que la política comercial externa del Mercosur está desenfocada y requiere una urgente revisión.

Además, dada la suspensión de la negociación multilateral de la OMC y de su incierto futuro, debería darse un envión adicional a la búsqueda de acuerdos de peso.

En América del Sur hay una creciente fragmentación con respecto a los objetivos de su agenda externa; explícita, en los casos de Perú y Colombia, e implícita con la solicitud chilena de ingresar en la CAN, que también tiene un acuerdo de libre comercio con EE.UU. Esto lleva a suponer que para los socios mayores del Mercosur se acercan tiempos de decisiones que no podrán ser evitados como en el pasado.

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